lunes, 10 de enero de 2011

Mujeres de Tirana


Un día no tan alegre: Rabje ha sido mamá, y mira el futuro con preocupación. Amenazada de muerte por una deuda de sangre que enfrenta a su familia con otro clan, hecho que también provocó que su marido la abandonara, la joven vive aislada en su casa porque es la única manera de protegerse.
Albania es el patio trasero de Europa. Sus habitantes han pasado por una de las más estrictas dictaduras comunistas, una rebelión civil y los efectos de la guerra de los Balcanes. Actualmente se encuentran inmersos en un proceso de transición democrática que no termina de cuajar.   
Acariciando la libertad. Rabje disfruta de Belena en el descampado donde vive, en una de las pocas salidas que realiza al exterior
La debilidad en la autoridad de sus gobiernos ha propiciado un estado de corrupción política, judicial y también económica, que ha provocado que el abismo entre ricos y pobres cada vez sea mayor, dando lugar a una marcada ausencia de la clase media. La inexistencia de infraestructuras o recursos para ayudar a los más desfavorecidos no hace sino agravar la situación.
Como en casa. Melita vive en la calle cuidando de sus dos hijos menores.
La comitiva. Los hijos de Melita y otros niños, recorren los barrios más lujosos de Tirana pidiendo dinero u ofreciéndose para cualquier tipo de trabajo.
 En este caldo de cultivo, ser mujer en Albania todavía es un desafío, y especialmente si no estás casada y eres madre soltera. El machismo que aún impera en el país ha provocado que muchas mujeres, demasiado jóvenes y con demasiados hijos, se hayan visto abocadas a vivir en la calle de la caridad de una sociedad que prefiere mirar hacia los coches de lujo y los bares de copas de moda de Tirana en vez de enfrentarse a la realidad. 
No somos tan distintas. La diferencia de clases en Albania es enorme. Karmela contempla la que podía haber sido una suerte diferente para ella y su hija.
Karmela ve pasar a los transeúntes. Ellos no la ven a ella, ni a su hija, que aprende a andar esquivando el nervioso caminar de los tiraneses.
Estas fotografías muestran una minúscula parte de la realidad de cuatro mujeres de la capital albanesa. Todos ellas viven en la calle o en chabolas en las afueras de la ciudad. La triste realidad es que todos ellos, los más débiles en la escala social, no tienen ninguna vía de escape para salir de su situación de precariedad y exclusión.
Elemento discordante: Erna tiene una malformación genética facial que provoca que la miren como a un bicho raro.

Contrastes habituales: Mercede Bezs y Harley Davidson son compañeros diarios de Erna.
 
*Salvo en el caso de Rabje, protagonista del documental Kanun en cuyo rodaje participé el pasado verano, el resto de chicas aparecen con nombres falsos. En vez de los reales he puesto los de las amigas que me hice allí :)
  
PD: Echo de menos Albania. Tengo que volver.

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